La Constitución española de 1978 en su artículo 2 dice: “La Constitución se fundamente en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Este artículo recogido en la carta magna y máxima ley de un Estado como es la Constitución. Sin embargo hay un detalle importante que se recoge en dicho artículo, la palabra “nacionalidades”, por lo tanto nos viene a decir que hay más de una nacionalidad. Pero realmente ¿qué es una nacionalidad?
www.mjusticia.gob.es se nos dice que:”la nacionalidad es el vínculo jurídico que une a la persona con el estado y tiene la doble vertiente de ser un derecho fundamental y constituir el estatuto jurídico de las personas. Por esta relación, el individuo disfruta de unos derechos que puede exigir a la organización estatal a la que pertenece, y ésta, como contrapartida, puede imponerle el cumplimiento de una serie de obligaciones y deberes.” “El artículo 15 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece el derecho de toda persona a una nacionalidad, y a no verse privado arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiarla.”
Parece claro que el plural utilizado en artículo constitucional está mal utilizado porque si sólo existe la nación española como tal solo puede haber una nacionalidad la española. Eso significa que todos los españoles tienen la misma nacionalidad y que por lo tanto no existe la nacionalidad catalana, ni gallega, ni valenciana, sólo la nacionalidad catalana. Entonces ¿por qué existe el temor, fomentado principalmente por políticos de una determinad ideología, a la ruptura de España como nación?
El peso de la dictadura del general Franco todavía es palpable, porque esta dictadura se basó en la implantación de un modelo centralista que aniquilaba todo lo procedente de la periferia. Impuso, con la autoridad que le daba el ganar una guerra, sus convicciones y todo lo que saliera de ahí era malo y por lo tanto había que extinguirlo. Esta argumentación puede parecer un poco caduca e incluso puede causar un poco de malestar en los lectores con el consabido discurso de: “ya es hora que superemos la dictadura y se enfoquen los verdaderos problemas de la nación. “
Sin embargo esta afirmación, que en muchos casos vienen de sectores conservadores, no nos debe cegar porque en el fondo se está actuando de la misma manera con la que se actúo en el régimen dictatorial, inclusive peor porque ahora se presume de vivir en una democracia y eso quiere decir, entre otras cosas, que cada lugar reclame para sí mismo las características con las que cada pueblo está identificado y rechace las que se les imponga. Quizás, alguna persona me puede tachar de extremista, pero en realidad hay un problema y ese problema hay que solucionarlo. Cataluña quizás sea el paradigma de este problema, que se ha visualizado y ha levantado muchas ampollas, en sectores conservadores, cuando en su estatuto de autonomía decía que Cataluña es una nación. Pero en realidad lo que refleja es el sentir de muchos ciudadanos catalanes. El día de Diada se dejó constancia de ello.
Pero tal vez sería conveniente echar la vista atrás y ver la Historia, es decir, por el territorio que ahora se llama España, y que es un término relativamente nuevo en históricamente, han pasado muchos pueblos que han dejado su cultura, su lengua y también una forma de entender la vida. Por ejemplo en la actual Andalucía y prueba de ello es el legado cultura no es el mismo que el que existe en Asturias (que el dicho popular dicho Asturias es España y todo lo demás tierra conquistada) y que por lo tanto no se sabe muy bien que esos valores que el centralismo tanto defiende cuando somos hijos de todos los antecedentes culturales, lingüísticos y de varias civilizaciones.
Esto me lleva a la afirmación de Joan Fuster:” ni usted, ni yo, ni Don Ortega y Gasset sabemos lo que es España”. No seré yo quien corrija a Joan Fuster, pero lo que es obvio es que España es un conglomerado de lenguas, culturas y sentimientos y que el hecho de imponer una determinada lengua no viene más que a refrendar el miedo a lo desconocido, y vuelvo a repetir que desde la época de la dictadura se le ha tenido mucho miedo a lo desconocido y que no hubo, por parte de las autoridades franquistas, ninguna intención de acercamiento.
Pero hete aquí la verdadera contradicción. Es decir, que la Constitución reconoce el derecho a que cada Comunidad Autónoma tenga su propio estatuto de autonomía, que es algo así como la máxima ley por la que se rige dicha autonomía. Y que la Constitución reconoce como lengua co-oficial a las lenguas de las Comunidades que las tengan. Esto de alguna manera es reconocer que el centralismo no es tan fuerte porque admite que hay otras lenguas con las que otros individuos se sienten identificados. También el estado español delega competencias en las autonomías, es decir delega responsabilidades en la forma de administrar, aunque no todas por supuesto, pero sí bastante. Todo ello me lleva a pensar que en el fondo se está dando responsabilidades de Estado, eso sí privando las competencias más importantes: economía, seguridad; pero quizás la más importante para mí sea la de reconocer que existen varios estados dentro del estado español.
Yo creo que nunca terminaran de reconocerlo, precisamente porque si se reconocen significa renunciar a un determinado modelo y forma de organización aceptando lo desconocido y en consecuencia adaptarse a conocer lo que durante también se ha vendido como malo.
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