Yo nací en Valencia. Pero vivo en pueblo pequeño de Valencia. Mi padre nació en el mismo pueblo en el que, tanto él como yo vivimos, en cambio mi madre es de un pueblecito de Granada. Con estos antecedentes siempre me he preguntado ¿quién soy?
Mi padre siempre me ha dicho que yo soy yo, aunque eso para mí no significa nada, o significa todo, pero, en este caso tanto la nada como el todo me produce verdadera angustia. Mi madre en cambio me ha dicho siempre que soy la mitad de ellos dos, pero tampoco me produce mucho consuelo eso, porque ellos son ellos y yo soy yo.
Ante este panorama tenía dos opciones, la primera era dejar de preguntarme, hubo un tiempo que ante tanta confusión lo hice, y la segunda opción es averiguar. Y de un tiempo a esta parte intento dar respuesta a esta pregunta, es cierto que he conseguido algunas respuestas pero no he conseguido, y me temo que nunca lo haré, dar con una respuesta que no deje ningún fleco sin contestar.
Por lo que he dicho en el primer párrafo yo tendría que ser valenciano, pero no tengo muy claro que significa ser valenciano, en primer lugar porque en el pueblo en el que resido no se habla valenciano, por lo tanto no tengo ningún vínculo con esa lengua. En segundo lugar, es cierto que me gusta y mucho la paella, plato típico del lugar, pero he investigado un poco y he averiguado un par de cosas, la primera es que la paella es un plato universal y por lo tanto se come en todos los lugares y no creo que el hecho de que me guste ese plato, como a tantas personas, sea elemento imprescindible para ser valenciano. La segunda cosa que he averiguado es que la paella se guisaba con carne de pato cazada en la Albufera, en cambio yo siempre he comido paella de pollo y conejo, por lo tanto ya hay un des-virtuamiento en la forma de cocinar un plato que emblema, o se ha confeccionado en la psique de los valencianos, de un lugar y de una identidad. ¿Esto significa que quién no sepa cocinar la paella como tradicionalmente se ha hecho no es valenciano?
La fiesta más representativa de Valencia, las fallas, no se celebran en mi pueblo, en cambio en otros sí, y eso ¿nos aleja a todos los habitantes de mi pueblo con la identidad valenciana? No, porque hay mucha gente, yo no porque pienso que las fallas es un canto hacia elementos de la cultura valenciana que no me gustan, de mi pueblo que se siente muy identificada con ellas e incluso pasan los días enteros en Valencia disfrutando de ellas, también hay gente, en menor medida que está apuntada en diversas comisiones falleras.
De momento todo hace pensar que la identidad valenciana no tiene cabida en mi forma de ser, sin embargo esto no es cierto porque yo adoro los días con luz y con sol y eso es propio de los climas mediterráneos y Valencia se distingue por la luz tan especial que se tiene. También en Valencia, por el clima que tiene se hace mucha vida en la calle, pero esto ¿no sería también un rasgo que compartiría con ciudades de clima parecido? ¿Puede ser el clima un elemento diferenciador para forjar identidades en sus ciudadanos? ¿Concibe de la misma forma la vida un valenciano, de la capital, que un chico, como yo, de pueblo de interior? Personalmente creo el clima es un elemento muy característico para la forja de identidades, porque el clima condiciona a hacer más vida en la calle, que en casa. Ya que no es lo mismo un clima duro que un clima templado.
He dicho que mi madre es de Granada, eso quiere decir que en lleva a cuestas un tipo de cultura muy marcada, ya que los árabes dejaron allí un legado cultural muy importante y durante mucho tiempo, además Granada fue la capital del Al-andalus. Esto significa que inconscientemente o conscientemente tiene un modo de entender la vida de una forma distinta. Y mediante mi socialización me ha ido inculcando, no voy a decir que esa cultura, pero sí rasgos de cómo entiende ella la vida, porque durante mucho tiempo mi socialización se reducía a estar mucho tiempo con ella y por lo tanto mi referente era las cosas que ella me decía. Mi padre, he dicho que es valenciano, pero valenciano del interior y hemos de recordar que el territorio donde yo vivo fue repoblado con gentes de otros lugares, de hecho la forma de hablar que tenemos en mi pueblo se identifica plenamente con la zona de Aragón. Por lo tanto, no parece que el sentimiento de pertenencia a la identidad valenciana sea muy grande.
Sin embargo, todo ello no quiere decir que mis padres hayan desistidos en inculcarme las tradiciones que hacen que una persona se sienta identificada con las tradiciones de un lugar para que yo me sienta valenciano, ya que ellos, a pesar de toda la carga antepasada que tienen se sienten valencianos, mi madre lleva más de cuarenta años en el pueblo en el que vivimos. Pero en mi hay algo que hace que no me sienta identificado con la identidad valenciana.
Yo soy hijo de mi tiempo, eso significa que soy hijo de la época de la comunicación y la información. Ahora me vienen las palabras que el escritor Javier Cercas dijo en el programa la Mandrágora, la provincia murió porque existe el teléfono, existe internet. Y en menos de dos horas puedes estar en un país distinto.
El hecho de viajar hace, en mi caso al menos es así, que mires otras identidades, otras músicas, otra forma de entender la vida y que inconscientemente la compares con tu carga de identidad, comparándola y juzgándola, pero sobre todo aprendiendo a ver con nuevos los ojos y enriqueciéndote. Eso que dice no es lo mismo ser viajero que turista.
También porque pienso que la identidad es algo peligroso y que nadie es de ningún lugar concreto porque todos tenemos algo de emigrantes, yo en este caso porque mi madre no es Valencia, pero también tengo amigos en Madrid que me han dicho reiteradas ocasiones que madrileños de más de tercera generación hay muy, pero que muy pocos.
A mí me gusta mucho ir adquiriendo diversidad de identidades porque me gusta sentirme de todos los lugares y de ninguno, no sé por qué tengo elegir, si se puede ser de todos los sitios. Me parece un poco cursi eso que dicen, al menos yo lo he oído muchas veces, “Tú tienes que ser de un sitio”. ¿Entonces los muertos que esparcen sus cenizas al viento, de dónde son?, por eso yo cada día intento dirigir mis pasos a la idea de identidad que yo tengo, que no es otra que una mezcla de identidades, ya que en el fondo estoy de acuerdo con lo que se dice en temario de que cuantas más identidades se tengan más fácil es encontrar la tuya.
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